domingo, 30 de agosto de 2015

arDE

Lo que sucede, sucede. Estamos unidos o separados, estamos preguntando, estamos siendo parte. Estoy preguntándome, estoy entendiendo. Dejo que el cuerpo, desde las manos, pida o demande lo que quiere. Y siempre así, siempre el verbo es yo deseo. Deseo tantas cosas que el eco es imposible, el eco no se jacta del sonido primero. Lo que me gusta de vos, o lo que me genera comodidad, es lo incomodo de la existencialidad. Yo te de-se-o. Con vos, es la frustración o la nada. El sentimiento ferreo o la nada. Porque siempre la inteligencia a la hora de sentir se queda entre los pulmones. Sin aliento la carencia esta en cada despedida, en cada agosto que termina para empezar septiembre. Y con septiembre vienen todas las fisuras que duelen por la humedad. En septiembre, la primavera no me da alegría sino confusion. La confusion que me mezcla el corazón con sin sentido. Y no se si el sentido me da placer o más dolor. Y quizás en este amor extraño solo busco alguien que me entienda, que comparta cada lado convexo, cada arrua de llorar, cada escama salida por el dolor mismo de ver que la existencia no es infinita. Alguien que pueda sentir estar en el camino anegado, cerca de las estrellas intermitentes. Alguien para abrazar el día que todo se apaga. Te deseo, te protejo. Te devuelvo, los días que puedo, un reflejo mejor.

jueves, 15 de mayo de 2014

Cielo


          Nos acompañábamos con la fidelidad del silencio ante cualquier problema. 

Hola.

      Te digo lo que siento porque quiero ver más que el porcentaje que me dejas ver. Porque si de tu diezmo me gusta todo, tu lleno me haría millonaria.  

Morirme contigo si te matan.


      Entendí que quizás la muerte era la crisis, es decir, la muerte podría ser una ruina. La ruina como el comienzo de algo.  Todos los días eran distintos, desde ese entonces para mi hubo un dios.  La vida y la muerte eran cosas demasiado complejas para separarlas o acreditarlas al “ser ahí”, el arrojados en el mundo.  Las emociones eran un dios aparte que emergían e inundaban los días.  La desesperación, los sueños, la nostalgia, lo irreversible era lo terrible y hermoso de vivir. 

Dios mio.



           Puente joven una vez más, oímos hablar de tus encantos. Oímos hablar de soluciones cósmicas, de las palabras que llegan al alma. Pero hoy, en pleno momento de amanecer, estoy en la vereda de la verdad. Me siento en el limbo, las aceras son de oro, y el paisaje es una ilustre demostración. Mi vida es una serie, con fracasos y aciertos. Tal secuencia, me hiela, pero me da vida. Personalmente considero que estamos en un buen momento. Como seres llegamos a necesitar un golpe de suerte, pero también comprendimos que más allá de las locuras crónicas, somos familia por ser humanos.  Pertenecemos a la raza, no podemos separarnos.  Ricos, pobres, maestros, o médicos todos cumplimos un rol, un propósito. Después nos vamos, para el mismo lugar o no, pero nos vamos.  La vida no es un lugar eterno para no amar. La costumbre nos hace perder contraste, o mismo concebirla como inacabada. Acá estamos, frente a frente contra el dolor, contra la noción de estar vivos. En el asombro esta mi patio de juegos, no es el capital el que nos destruye. Son los hombres que no aman a otros hombres.  Puente joven, agradezco tu identidad, agradezco encontrar mi reflejo en otros ojos.  Dios, universo, o verdad oculta bendigo el origen, bendigo la música que nos hace copla. Bendigo la lagrima que nos hace únicos, el espíritu que no se corta y  lo “hermoso y terrible” de estar libres ante la inmensidad del destino.
              Puente joven que divide a mi yo con la caravana de sentimientos que me persiguen. Puedo estar en la cresta de la ola, pero también puedo estar en el barro, tapada.  

M.

       

           Buscamos, buscamos un montón. Tratamos de averiguar sin sentirnos juzgados pero a veces es imposible. Tratamos de vivir el amor, o lo que creemos conocer como amor de la mejor manera posible. Por momentos estamos cansados de las formalidades y no nos damos cuenta que hoy estamos tomando grandes decisiones.  Los tiempos quizás cambiaron pero hoy quiero dejarles una duda. Quería que  se pudieran preguntar, al menos en el día de hoy, si es posible vivir sin amor. 

El infierno tan temido.

Vos:

              Quiero escribir sobre vos. Quiero escribir sobre el misterio que me generas. Quiero conocer tu intriga. Tu mente me sorprende, no tengo idea de quien sos pero me encanta. Con tus miradas recreo un amor-odio que me dan ganas de esconderme. No sé si es miedo o  la certeza de saber que sos un espejo enfrente mio.  Todas mis pulsiones agresivas se disfrazan de tu nombre. Quiero verte todos los días o no verte nunca. Quiero que toda esa pasión que usas para odiar la cuantifiques en amor. Pero yo desde  la otra punta en la que me ubicas vos, no puedo hacer nada. Es "corner" lo que provocas, me visto con tu lenguaje coloquial para expresar mi comodidad incluso quejándome de tus vicios varios.  Estoy afuera porque todo ese dolor que sos, soy yo. Porque todas esas proyecciones que tan poco me costó recostarlas sobre tu espalda son actitudes dependientes que me cuestan a mi dejar atrás. Me decís ciclotímica y no la erras. Yo subestimo tu experiencia porque si me pongo a pensar  en eso tengo que perderme en tus palabras. Sé lo hipócrita que sos, se de lo mediocre de tu sexo disfrazado de cultura. Pero igual con tu "abc" primitivo me dejaste en el medio de toda mi filosofía preguntándome si tengo razón. Quizás todo termina siendo tan o más relativo de lo que me dijiste una vez. Yo soy la despintada, yo me siento despintada. Después de tanto tiempo me vuelvo a preguntar, ¿estaré haciendo bien las cosas?  
            Soy desorganizada, muchas veces me va mal, incluso peor; me mantienen. Cuando estoy triste me escondo debajo de las sabanas y esas 6 horas de no pensar son mi escape perfecto. Cuanto más cansada, menos pienso. A veces creo que en tu espejo esta mi mundo. Mi reposo creativo surge a partir de eso. Estoy perdida y necesito encontrarme. Estoy perdida y ya tire un anzuelo a ver si me digno a aparecer. Estoy perdida y ya ate mi hilo en la puerta del laberinto, quizás me coman y salga sin vida pero lo que sé es que yo quise encontrarme para no encontrarte nunca más.